miércoles, 23 de julio de 2008

Guatemala - Derechos de Pueblos Indígenas: ¿Incongruencias discursivas y simbólicos

Adital -

Por Brisna CaxajEquipo de Relaciones ÉtnicasÁrea de Imaginarios SocialesAVANCSO

La dinámica social, económica y política en la que se encuentra Guatemala nos visibiliza cada vez más la separación que se hace de los derechos humanos y de los derechos de los Pueblos Indígenas, en aspectos económicos, políticos, culturales y colectivos.
Esta disociación de los derechos se enmarca en formas, procedimientos, y técnicas que se despliegan para gobernar las conductas, los cuerpos, las subjetividades de los sujetos sociales, las organizaciones y la sociedad en su conjunto. Es decir que es disociación va permeando las relaciones sociales en todos los espacios y formas. Se hace divisible lo indivisible.

Los derechos humanos, los derechos de los Pueblos Indígenas, la pobreza, la democracia son blancos de intervención, creando y configurando normatividad y políticas. Alrededor de estos se crean y recrean discursos, simbologías y acciones estatales que parecieran incongruentes, de posiciones polares y tendencias políticas y económicas encontradas.
Reflexionar desde una visión crítica, las lógicas, racionalidades y contenidos de los discursos y las acciones estatales, nos permite acercarnos a la voluntad que los mueve, la intención estratégica que los sostiene, al régimen de poder-verdad que subyace en las reivindicaciones y derechos permitidos y los no permitidos (retomando el sentido en que Charlie Hale plantea el Indio permitido).

Los derechos permitidos son los relacionados con algunos de los derechos culturales, principalmente los vinculados con los marcadores de la identidad, como el idioma, el uso del traje y algunas prácticas de la religiosidad o espiritualidad. Se reconocen estos derechos, aunque en la práctica no se respeten ni apliquen en todos los ámbitos, se utiliza cada vez más una simbología maya en el Estado, de algunas imágenes, grifos. Cómo lo es ver en cada una de las Instituciones del Estado la bandera Maya a la par de la bandera Guatemalteca y la Centroamericana.

Los derechos no permitidos son principalmente los económicos y colectivos. Cuando se reclama, reivindica y lucha por los derechos a la tierra, los recursos naturales o de la decisión sobre la implementación o no de los proyectos económicos neoliberales, ahí los Pueblos y los Pueblos Indígenas no tienen derechos. Este tipo de luchas en general es criminalizado y calificado de desestabilizadoras.

Esta tensión de los derechos permitidos y no permitidos, se sitúa en un campo de lucha, en donde según los derechos, las instancias de poder y las clases dominantes, hablan, hacen, coordinan con aquellos sectores sujetos de exclusión, desigualdad, racismo y discriminación, o persiguen, castigan y reprimen. Es decir nos situamos en campos de lucha y tensión en diversos campos sociales, entre las visiones neoliberales, culturalistas del Estado Nación frente a las luchas, reivindicaciones y derechos de los sectores sociales, de los Pueblos Indígenas.

La pregunta es si ¿nos encontramos frente a incongruencias discursivas y simbólicas, o es esta disociación de derechos, la estrategia de poder para fragmentar y desarticular los derechos humanos y colectivos?

Guatemala, 22 de julio del 2008.

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